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Duendes

A media conversación creí sentir que alguien nos observaba, pero desde mi lugar sólo pude captar un borrón de movimiento.

duendes_de_papel_publicdomain_wikimediacommonsLuego descubrí que se habían escondido en la coladera, junto a la silla que me negaba a mover para no poner a prueba su firmeza. No dije nada, porque aunque mis amigos están habituados a mi locura, hago cuanto puedo para no subrayarla, o al menos lo intento.

Poco tiempo antes había terminado un libro de Cortázar, el primero que (finalmente) me animé a leer. Debe ser mi imaginación, dije. Así que pedí calma y otra copa de vino. Al levantarme, puse una pata de la silla sobre la tapa de la coladera, sólo como precaución. De pronto, por un instante sentí mareo, como si súbitamente fuera una pulgada más alto.

Los duendes querían ser parte de la fiesta. Además, algo saben de magia… tal vez el cielo sea más azul, o la comida más sabrosa, o la compañía más grata, o las travesuras más divertidas entre los humanos que en los túneles donde merodean los duendes.

Lo cierto es que, a partir de entonces, cuando empiezo a sentirme aburrido, o cansado, o harto… algo me hace voltear hacia la coladera más cercana, y todo cambia.

Una vez liberados, los duendes aprenden a contagiar la magia. Por eso estoy seguro de que la próxima vez lograré mirarlos a los ojos. No quiero ser un delator: simplemente espero devolverles la sonrisa.

Instrucciones para llorar.

Primero que nada, es bueno tener un motivo.

No se preocupe, cualquiera puede ser bueno para dejar escapar las lágrimas. Piense en algo triste: la muerte de su canario, la última vez que lo inyectaron; incluso cuando su equipo perdió la final en el último minuto.

Para llorar convincentemente se entrecierran los ojos, se fruncen la boca y las cejas hacia abajo. En este momento, las lágrimas deben dejarse correr por las mejilas, y para hacerlo más fuerte, busque esconder la cara entre sus manos mientras gime con la parte trasera de a garganta.

Es válido pujar y gemir de vez en cuando.
Se recomienda que la duración del llanto sea de 5 minutos.

Recuerde tener a la mano algún trapo, pañuelo o tejido desechable para el final; el cual es marcado por una estruendosa sonada de narices.

Se pueden entrecortar gemidos y aspiraciones hondas en el marco de unos ojos rojos e hinchados.

Listo.