Tag Archives: No se me vaya con la finta

Alimentarse bien

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Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
El desayuno, de Luis Alberto de Cuenca (1950- ), escritor y político español.

 

Impresiones

Lépicié,_Nicolas-Bernardt_-_Narcisse_-_1771_wikimedia-commonsMe impresiona, siempre, una sonrisa,
a veces, por lo que muestra; otras, por lo que oculta.
Así es que me contagian tanto la Mona Lisa
como la alegría de un niño en una fiesta.

Me impresiona ese poder que me transforma
oculto entre las comisuras de una boca,
porque un instante antes era arruga
y porque un instante después hasta sonroja.

Me impresiona el halago, compañía
de la correspondencia y la alegría,
más por lo que adereza que por lo que cocina
(no es igual endulzar que hacer almíbar).

Me impresiona, en fin, que la belleza
oculta en lo virtual habite en el espejo,
pues ya se sabe que la perdición de la reina
de Blanca Nieves, y la de Dorian Grey, fue su reflejo.

[La primera versión de este poema fue comentario reactivo a un interesante cuestionario de reciente aparición en la blogósfera, gracias a la infatigable Pelusa, y rescatado hoy para la pocilga, porque sí.]

Dust in the wind.

 

Y aunque a últimas fechas no hemos tenido días de mucho viento, por la pocilga empiezan a volar las motas de polvo y pelo cuando uno se asoma hacia adentro.

“Eco eco eco eco eco….”

Hace algunos posts recuerdo haber prometido el ansiado regreso del dueño de las quincenas de todos ustedes, público conocedor, pero ¿qué creen? que todo parece tomar un tinte más negro, ai nomás al son de

…me ausentaré de la casa de los trinos hasta nuevo aviso

y si eso es de tan famoso espacio de letras e ideas, ¿qué será de nosotros?
¿Hasta cuándo la orfandad?

Entre que si regresa y no, pues en siguientes entregas, vertiré algunos pasajes del deporte de los jadeos y los tenis gastados, y la inevitable cercanía de un siguiente compromiso maratónico en la ciudad luz.

Y esperamos que regrese, porque…
Bueno, salud y carnitas para todos.

Neverthere, Everyhere

“El pasado no vuelve”
(así me dijo un hombre sabio ayer)
y entendí que, después de estremecer,
lo que vivimos fue, pero se queda.

Así le dije yo,
pensando que las flores que hoy nos maravillan
ayer fueron enteca y gris semilla.

El pasado ya fue, pero algo queda,
porque este hoy no vive de recuerdos
y sin embargo, de ellos se alimenta.

Al fin quedamos aquel sabio y yo
de acuerdo; término medio y lucha incruenta.

Es cierto que el pasado no regresa,
pero, aunque ya fue,
nos sedimenta.

Aparecido hace algunos ayeres (el 21 de febrero de este año, para ser más exactos) como comentario en Palabras Voladoras, y rescatado hoy para la pocilga, porque sí.