Sonidos

para garfio y pezuña

322px-Paco_de_Lucia_in_1972A la distancia, décadas ya, probablemente sólo yo me acuerdo. En la familia había (y hay) quienes saben arrancarle a una guitarra sonidos inmateriales que tocan el alma, y en las anécdotas existe una casa donde antes que nosotros jugó y cantó un trovador legendario.

¿Cómo alcanzar seis cuerdas con cinco dedos? Ese debía ser el secreto. Peor aún: el pulgar sólo es apoyo, así que sobran cuatro: dos para estorbar, y dos que no saben posar con gracia. En suma, una pezuña.

Al otro extremo, el garfio transforma rasgueo en arañazo y caricias en llaga: un dedo quiere hacerlo todo y los demás unen su rebeldía.

Poco valieron las clases; aunque el oído era ancho la impaciencia fue mayor. La voz, por un tiempo, encontró el camino y ritmo y equilibrio ausentes en las piernas, que no sabían mecerse ni correr en armonía: una se arrastraba –pata de palo– mientras la otra quería saltar.

Captain_Hook_detail-FD_Bedford-WikimediaCommonsEn el ambiente, todo era una sinfonía líquida que no se parecía a la música de herencia pero sonaba familiar, nacida de los mismos trastes y pisadas, que no podían ser otros, pues la música, universal e imponente, conserva en toda encarnación su matemática.

Resulta que los tríos no eran solamente trova, ni la armonía estaba hecha siempre de voces bien templadas; había requinto y jazz, y también era magia.

Paco de Lucía, primero con los suyos, luego junto a McLaughlin y DiMeola, y después otra vez rodeado de “su” flamenco. Así entendí qué son las distancias, y porqué a cada quien su oficio. Con el tiempo, cierta tercera voz huyó de la garganta para anidar con un filo distinto entre las páginas.

Mientras, Paco brincaba de Algeciras a Tulum, y el acento flamenco cobró resonancias Mayas.

Paulus_Potter_-_Two_Pigs_in_a_Sty-detail_-_Google_Art_Project-WikimediaCommonsHoy se ha marchado, aunque sigo escuchándolo. Yo dejé de tocar, porque lo más mío (así lo descubrí) son las palabras. Pero mi guitarra, que ha perdido un padrino, aún conserva el oído, la voz… y la esperanza.

 

El padrino (en imagen tomada de Wikimedia Commons) es Paco de Lucía (1947-2014), de Algeciras, de la música y la playa. La pocilga cada vez pierde más música y palabras.

 

Febrero en sábado (por la noche)

Aunque en esta pocilga no somos fánses de las fechas comerciales, hay cosas de las que sí nos acordamos. En este caso, febrero nos recuerda la aparición del maestro Lou-Sin en este plano de la existencia, aunque su “debut escénico” no fue en la pocilga sino en otro foro de más saneado prestigio y palabras aladas.

Sin embargo, cierto pirata navegante decidió invitar a su maestro de solfeo, también un personaje muy querido en el chiquero, para desafinar agasajar al  “hojomeneado” y los amigos de la granja, estén donde estén.

Para subir al cielo se necesita

Una escalera grande “y otra cosita”.  Así dice la canción, y aquí también se aplica aunque no sea la bamba. Pregúntenle si no a los intérpretes originales de este clásico,  muy satisfechos (¿hasta las lágrimas?). Y el público, como siempre que se oye un himno: de pie.

Stairway to Heaven, el cover. Por Heart y Jason Bonham.

Acá está todo el homenaje a Led Zeppelin (y a Buddy Guy, Dustin Hoffman, David Letterman y Natalia Makarova… por si algo faltaba), que es de 2012, pero quesque se está volviendo viral. Será que por fin mejora el gusto musical.

Ahora sí, ¿quién dijo lunes?

JEP dixit

Jose_Emilio_Pacheco

Tengo siete años. En la granja observo
por la ventana a un hombre que se persigna
y procede a matar un cerdo.
No quiero ver el espectáculo.
Casi humanos, escucho
alaridos premonitorios.
(Casi humano es, dicen los zoólogos,
el interior del cerdo inteligente,
aún más que perros y caballos.)
Criaturitas de Dios los llama mi abuela.
Hermano cerdo, hubiera dicho San Francisco.
Y ahora es el tajo y el gotear de la sangre
y soy un niño pero ya me pregunto:
¿Dios creó a los cerdos para ser devorados?
¿A quién responde: a la plegaria del cerdo
o al que se persignó para degollarlo?
Si Dios existe ¿por qué sufre este cerdo?

Bulle la carne en el aceite.
Dentro de poco
tragaré como un cerdo.

Pero no voy a persignarme en la mesa. (“Cerdo ante Dios”, del poemario Islas a la deriva)

 

El de la imagen (tomada de Wikipedia) y el poema es José Emilio Pacheco (1939-2014), mexicano y universal. El luto, de las letras y de este chiquero, que sufren la partida de un hombre bueno, un intelectual sin poses, cuando ¡ay! quedan tantos que no llegan a lo uno, pero ah, cómo presumen de lo otro. 

Que todo es así

A veces, hilvanar las palabras sale del alma. Otras veces, la trae de regreso.

EyL3aParece simple, por eso hay quienes lo llaman  la locura de hablar solo. Pero a veces, ese mismo público resulta ser el más exigente.

Pásenle, si gustan, a Escribidores y Literaturos por mi turno inaugural de este 2014.

Ajenidades. No es un monólogo, aunque me dejen hablando solo.

Mangel

Juan_Gelman_-presidenciagovar-_31JUL07A veces las palabras se me descascaran, se desgajan. Y digo más aún: se descarajan, porque ni siquiera la ríspida sílaba de eso que se llama interjección alcanza para decir lo que pienso, o lo que quiero decir. Entonces un verbo se descoyunta y es necesario pelechar un sustantivo. Pero no, nunca ¡ay! como hacía él.
 
Juan Gelman me llegó tarde. No tanto como María Elena Walsh, pero sí detrás de Benedetti, por esos vericuetos de lector que sólo otro lector (re)conoce. También gracias a “lo malo de andar siempre con las orejas puestas”, y en una imagen movediza y un bar imaginario y una historia y un personaje que, no siendo yo, querría haber inventado, con todo y gabardina. Junto a Girondo se instaló en mi santoral privado, ese que guardo en todas las encarnaciones de mis chancholibretas, no sólo en tinta, también en el fuego eléctrico.
 
Después, a sorbos, conocí su historia. Cuando encontró a su nieta, sonreí una sonrisa de enterado, como si supiera qué sentía, por creer que estar en el mismo universo me daba ese derecho solidario.
 
No pregunten si me duele. No me digan tampoco que ahí quedan sus letras, dentro y mas allá de las mil trescientas páginas de su Poesía reunida, que no se llevó consigo. Porque se las llevó, y más. Y por eso mis repisas de poesía hoy son más huérfanas.
El de la imagen (tomada de Wikipedia) es Juan Gelman (1930-2014), poeta argentino y universal. Las divagaciones y el luto, de esta pocilga.

Sí hay camino

A veces la mejor manera de (re)iniciar una andadura es alzar la voz y la mirada a las estrellas, para mirar desde allá los pasos que tenemos por delante. 

Por eso, también, a veces pasamos por alto alguna música hasta que obtiene, digámoslo así, el sello de aprobación de nuestros buenos amigos.

Ahora sí: Que el 2014 sea para bien. ¡Sigamos adelante!

De intolerancias y respetos

151px-AntonioMachado_wikimedia-commons“La proverbial intransigencia [española, dice el texto original; universal, diría cualquiera] es una de las muchas mentiras con que nos obsequian nuestros oradores. Para ser intransigentes necesitamos una fe que no tenemos, fe en nuestros ideales, fe sobre todo en nosotros mismos. Transigimos todos los días y a todas horas, transigimos hasta el absurdo de sacrificar nuestras ideas, opiniones y sentimientos y adoptar los ajenos, movidos por el miedo, por el provecho personal o por el capricho de las circunstancias. Pero nuestra decantada intolerancia es cierta. Cuando hemos cambiado nuestras opiniones por las del vecino y adoptado su punto de vista para considerar las cosas, cerramos fieramente contra aquel que las mira desde la orilla opuesta, aunque las mire desde donde nosotros las veíamos antes. ¡Respeto, Dios lo dé; amor, ni soñarlo! Y en las luchas del espíritu el primer deber que nos imponemos consiste en no comprender a nuestros adversarios, en ignorar sus razones, porque sospechamos desde el fondo de nuestra brutalidad que si lográramos penetrarlas, desaparecería el casus belli. Nuestra mentalidad, cuando no adopta la forma de alimaña cazadora y astuta, aparece como gallo reñidor con espolones afilados. Prefiere pelear a comprender, y casi nunca esgrime las armas de la cultura, que son las del amor. Y cuando se pasa de las grandes ciudades a las ciudades pequeñas y de las ciudades pequeñas pasamos a los pueblos y de los pueblos a las aldeas y los campos donde florecen los crímenes sangrientos y brutales, se agrava el encono de las pasiones y es más densa y sofocante la atmósfera de odio que se respira”. Antonio Machado, 1 de octubre de 1910. Discurso en el homenaje a Antonio Pérez de la Mata.

I Java Dream XX

Cuando no cambio los vívidos colores de mi mente por los colores vividos, esos en los que no sólo puedo posar la vista sino las manos, sé que algo sucede.

Cuando recuerdo sin presunción, pero con algo de esfuerzo,  aquella frase cartesiana de que los sentidos nos engañan, o cuando surge en mis labios una sonrisa que poco a poco se desinfla, y de pronto parece jamás haber estado allí, estoy seguro de que la imaginación se ha adueñado del terreno.

Enjoying_Coffee_Pera_Museum_2_bCuando la velada se transforma en carrera de resistencia entre la avidez y la meta (porque a un libro se le puede abandonar, pero no a los personajes que atrapan), casi todo está dicho.

Cuando en el margen veo esa caligrafía extraña que nace de la doble penumbra de mi mente y la noche, creo que el camino ha sido demasiado largo.

Para cuando el alba traza sus primeras, tímidas, caricias a través de la ventana, únicamente la esperan los testigos de siempre.

Junto al papel, poso de las ideas, el libro que me resistía a abandonar hasta no saber el desenlace; y el pocillo con su residuo, último vestigio de un empeño que duerme, ahora que alrededor todo despierta.

Imaginación Pibil.

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