Sí hay camino

A veces la mejor manera de (re)iniciar una andadura es alzar la voz y la mirada a las estrellas, para mirar desde allá los pasos que tenemos por delante. 

Por eso, también, a veces pasamos por alto alguna música hasta que obtiene, digámoslo así, el sello de aprobación de nuestros buenos amigos.

Ahora sí: Que el 2014 sea para bien. ¡Sigamos adelante!

De intolerancias y respetos

151px-AntonioMachado_wikimedia-commons“La proverbial intransigencia [española, dice el texto original; universal, diría cualquiera] es una de las muchas mentiras con que nos obsequian nuestros oradores. Para ser intransigentes necesitamos una fe que no tenemos, fe en nuestros ideales, fe sobre todo en nosotros mismos. Transigimos todos los días y a todas horas, transigimos hasta el absurdo de sacrificar nuestras ideas, opiniones y sentimientos y adoptar los ajenos, movidos por el miedo, por el provecho personal o por el capricho de las circunstancias. Pero nuestra decantada intolerancia es cierta. Cuando hemos cambiado nuestras opiniones por las del vecino y adoptado su punto de vista para considerar las cosas, cerramos fieramente contra aquel que las mira desde la orilla opuesta, aunque las mire desde donde nosotros las veíamos antes. ¡Respeto, Dios lo dé; amor, ni soñarlo! Y en las luchas del espíritu el primer deber que nos imponemos consiste en no comprender a nuestros adversarios, en ignorar sus razones, porque sospechamos desde el fondo de nuestra brutalidad que si lográramos penetrarlas, desaparecería el casus belli. Nuestra mentalidad, cuando no adopta la forma de alimaña cazadora y astuta, aparece como gallo reñidor con espolones afilados. Prefiere pelear a comprender, y casi nunca esgrime las armas de la cultura, que son las del amor. Y cuando se pasa de las grandes ciudades a las ciudades pequeñas y de las ciudades pequeñas pasamos a los pueblos y de los pueblos a las aldeas y los campos donde florecen los crímenes sangrientos y brutales, se agrava el encono de las pasiones y es más densa y sofocante la atmósfera de odio que se respira”. Antonio Machado, 1 de octubre de 1910. Discurso en el homenaje a Antonio Pérez de la Mata.

I Java Dream XX

Cuando no cambio los vívidos colores de mi mente por los colores vividos, esos en los que no sólo puedo posar la vista sino las manos, sé que algo sucede.

Cuando recuerdo sin presunción, pero con algo de esfuerzo,  aquella frase cartesiana de que los sentidos nos engañan, o cuando surge en mis labios una sonrisa que poco a poco se desinfla, y de pronto parece jamás haber estado allí, estoy seguro de que la imaginación se ha adueñado del terreno.

Enjoying_Coffee_Pera_Museum_2_bCuando la velada se transforma en carrera de resistencia entre la avidez y la meta (porque a un libro se le puede abandonar, pero no a los personajes que atrapan), casi todo está dicho.

Cuando en el margen veo esa caligrafía extraña que nace de la doble penumbra de mi mente y la noche, creo que el camino ha sido demasiado largo.

Para cuando el alba traza sus primeras, tímidas, caricias a través de la ventana, únicamente la esperan los testigos de siempre.

Junto al papel, poso de las ideas, el libro que me resistía a abandonar hasta no saber el desenlace; y el pocillo con su residuo, último vestigio de un empeño que duerme, ahora que alrededor todo despierta.

Que no había nada nuevo

.. y luego estos dos sacaron un conejo de la chistera, para hacer que una canción “sagrada e intocable” suene como nunca antes. O como antes de entonces, pero aun así ahora. Wynton Marsalis y Eric Clapton, nomás. Pónganle esto al lunes, para que afloje.

Después de escucharlo (y levantar mi quijada del piso) debo decir, como en los comentarios al video allá en yútub: Gracias, Carlos. Muchas gracias.

Impresiones

Lépicié,_Nicolas-Bernardt_-_Narcisse_-_1771_wikimedia-commonsMe impresiona, siempre, una sonrisa,
a veces, por lo que muestra; otras, por lo que oculta.
Así es que me contagian tanto la Mona Lisa
como la alegría de un niño en una fiesta.

Me impresiona ese poder que me transforma
oculto entre las comisuras de una boca,
porque un instante antes era arruga
y porque un instante después hasta sonroja.

Me impresiona el halago, compañía
de la correspondencia y la alegría,
más por lo que adereza que por lo que cocina
(no es igual endulzar que hacer almíbar).

Me impresiona, en fin, que la belleza
oculta en lo virtual habite en el espejo,
pues ya se sabe que la perdición de la reina
de Blanca Nieves, y la de Dorian Grey, fue su reflejo.

[La primera versión de este poema fue comentario reactivo a un interesante cuestionario de reciente aparición en la blogósfera, gracias a la infatigable Pelusa, y rescatado hoy para la pocilga, porque sí.]

Imaginación Pibil.

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