Category Archives: Corriente

Aquí cae toda la basura.

De preguntar a aventurar

Una de las curiosidades del barrio virtual es que el blogueo (mutante) se resiste a morir, probablemente porque es un monólogo más amplio o una conversación más pausada que los trinos o el caralibro, sus verdugos y competidores.

Por eso he dicho que el listado de la granja más parece osario (o lista de héroes y mártires) que blogroll.

Sin embargo no todo es luto, gracias a personalidades luminosas como la infatigable Pelusa, que además de su Diario nos ha traído proyectos inolvidables como Una Nota de Agradecimiento y, más recientemente, el amable chismógrafo 365 preguntas, de la mano de Loly y una activa comunidad comentante.

Pues he aquí que este “dúo dinámico” es el motor detrás de Una curiosa aventura, en donde los autores escriben anécdotas e imaginaciones alrededor de una idea semanal.

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Esta pocilga felicita a Loly y Pelusa por la iniciativa, así como a todo el grupo de entusiastas colaboradores… entre los cuales, quizá, verán aparecer una “manita de puerco” de vez en cuando. Estaremos pendientes.

Itinerarios

Muso_Soseki_3-wikimediacommonsUn funcionario del pueblo solía pasear por los jardines del monasterio, para oír cómo los monjes comentaban diversas enseñanzas.

“Aquí los recuerdos no existen”, decía uno; “La memoria suele ser una tortura innecesaria”.

Todos guardaron silencio al encontrar al visitante, quien aprovechó para hacer una pregunta. “Maestro, ¿qué es mejor para aprender: experiencia o intuición?”

Lou-Sin miró de arriba a abajo al funcionario, antiguo condiscípulo, y sonriendo dijo: “Aprende de oyente, porque las lecciones particulares suelen ser carísimas”.

Un buen mal libro

«... todos estos libros son, francamente, literatura "escapista". Crean gratos lugares en la memoria, rincones tranquilos para entretener la mente en ocasiones, pero poco pretenden relacionarse con la vida real. Hay otro tipo de "buenos malos libros" con pretensiones más serias, que nos revelan, creo, algo de la naturaleza de la novela y las razones de su actual decadencia. En los últimos cincuenta años hubo toda una serie de autores —algunos de ellos siguen escribiendo— que es imposible calificar como "buenos" en el estricto sentido de la calidad literaria, pero que son novelistas natos y parecen sinceros, en parte precisamente porque no los inhibe el buen gusto.» George Orwell, Good Bad Books (1945)

Quino, su Alteza (real)

El día de Reyes, las calles y los parques de México son territorio de patines, triciclos, bicicletas y patinetas, “avalanchas” y la versión estilizada del patín del diablo que ahora se llama scooter. Claro que para montarlos se necesita equilibrio, y con pata de palo, garfio y pezuñas puede ser complicado.

Por eso mientras otros pedaleaban yo conocí a unos niños que jugaban ajedrez, al futbol y a “buenos y malos”, leían historietas y veían —como yo— al Pájaro Loco. También hacían preguntas ante las que los adultos tosían, reían o se desvelaban, iban a merendar a casa de sus amigos o de vacaciones a la playa. Mientras reía con ellos, aprendí a hacer mis propias preguntas.

FelipeLuego supe quién era el autor, y que para entender sus dibujos había que pensar, aunque tal vez ya lo había aprendido, junto con la risa y lo que cada uno de ellos me enseñaron:

Libertad, a “ser simple” (pero no insípido); Miguelito, a “querer que me salga bien la vida”; Guille, a conservarme “en versión completa”; Manolito, a ser “peatón del razonamiento”; Susanita, a tener (por lo menos) un tema “bien masticado”; Mafalda, a llamar a la paz e insistir aunque “me dé ocupado, como siempre”. Y Felipe… a aventurar la voz y la mirada al exterior, allá donde están la escuela, los deberes, y (por supuesto) hasta las pelirrojas de ojos verdes.

Un aplauso tímido, humilde y agradecido al maestrísimo Quino, desde luego por el premio Príncipe de Asturias 2014, pero especialmente, por las preguntas… y por las sonrisas.

 

Alimentarse bien

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Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
El desayuno, de Luis Alberto de Cuenca (1950- ), escritor y político español.

 

I Java Dream XXI

Enjoying_Coffee_Pera_Museum_2_bLo más importante es que el agua no se mueva. Hay que dejarla admitir en paz el aire y el calor. La agitación, para que obre la magia, debe ser interna.

De pronto, como siempre, la formación de burbujas, primero transparentes y luego, con el tránsito, encierros inmateriales del sabor.

Qué más da si lo de ayer fue una noticia no muy agradable; el descanso y la certera dosis de cafeína servirán para enfrentar —un instante a la vez— las consecuencias.

No sé qué tanto pueda revelar una lectura de los posos del café; por las dudas, debo enjuagar el último trago con un toque de espuma, para que nadie sepa que hoy me permití una segunda dosis. Además, eso de que en día de descanso no hay mucho qué hacer es un decir: todos los minutos tienen sesenta segundos de combate.

Por eso un exprés doble, apenas cortado, será buen bastimento de batalla.